Lo peor
de la humanidad es su indolencia, como se puede pensar que somos una raza
superior cuando, no, nos conmueve nuestra propia especie. Es miserable la
actitud de los políticos de la Guajira que dejan morir a sus propios hermanos
de hambre y sed, todo por la maldita corrupción, que, no remuerde, ni por un
momento sus corazones. Lo miserable de
su ambición permite que sea más importante manchar sus manos y conciencias con
la muerte de muchos. Vale más el dinero que la vida.
Es de
cobardes robarle la vida a esas pequeñas criaturas. Ellos siempre salen
diciendo que son inocentes, que el problema, no es mal gobierno y la corrupción.
Que el problema radica en el inclemente verano que arrasa con todo a su paso. A mi
parecer el verano en la guajira lleva bastantes años, por que no es de ahora. La
situación lleva bastantes años, en la misma gravedad pero en este momento la opción
mas fácil es culpar al verano. Y no aceptar que son los causantes del olvido y
la desgracia que sufre su pueblo.
Pero
aun más grave que la cobardía, de estos miserables que por unas monedas, dejan
que la vida se escape de sus manos. Es el silencio, es costumbre en este país,
sufrir en silencio, ser mártires sin remedio; y aguantar cuanta atrocidad se
les ocurra hacer con el pueblo.
